Trovar la letra S02E01. Más música, nuevos personajes y un sintetizador ruso

Puedo juraros que no lo he hecho a propósito,  poco me importa que me creáis o me deis por perjuro. El caso es que el jueves pasado se cumplieron justamente seis meses desde mi anterior entrada en el post, seis meses de actividad 0. En aquel seis de marzo de 2012 reposteé un chiste ajeno pensando en ir colgando de vez en cuando contenidos más ligeros para no tener que esperar a tener una traducción o una grabación completas… pero perdí fuelle. Llegó la Semana Santa, llegó el mes de mayo con sus cursos varios, se apretujó el calor, y me fui sin despedirme.

Lo verdaderamente curioso, sin embargo, es que aquel 6 de marzo se cumplían precisamente otros seis meses y un día desde la creación del blog, el 5 de septiembre de 2011. Seis meses con veintitantas entradas. Todo esto ha sido casualidad, de haberlo planeado (aquí sí que me creeréis) no me hubiera salido ni por asomo.  Precisamente por eso voy a convertir aquellos seis primeros meses, con furibunda retroactividad, en la primera temporada del blog.

Hoy empieza la segunda temporada de Trovar la Letra. Y viene cargadita de novedades.

Pues no, señor Wonka. Más bien de escribir en calzoncillos en mi cuarto.

Previously, en Trovar la letra, vuestro héroe melódico vivió aventuras increíbles, susurró canciones a una grabadora que encontró en un cajón ajeno, tuvo que asesinar al Director General de su empresa cuando le descubrió grabando un espectáculo sexy en la oficina extraños sueños… pero acabó por sentirse solo y acorralado ante un formato que él mismo había inventado.

Sí señores, ese fue el problema. Cuando empecé el blog no se me ocurrió grabar mi voz a capela, pero una vez que empecé era lo único que vosotros, oh público, oh hienas insaciables, parecíais apreciar. A mí mi voz empezaba a darme urticaria, las canciones que verdaderamente me apetecía cantar se iban acabando, y hasta mi mujer me tapaba la boca cuando tarareaba entre sueños. Por si fuera poco, las visitas se habían estabilizado sin que yo hiciera nada gracias a la mágica presencia de los Beatles, los todobuscados de la red. Y de George Harrison. Y de la extraña popularidad de un post cafre colgado en ocasión de San Valentín, con la redacción invitada de Camila, que reseñaba un artículo mío sobre The Cure y el amorío (pos)modelno. Me eché a dormir.

Sin embargo, un buen día, un amigo regresó de África (esto es cierto). Alto y delgado, un hombre guapo y de barba hirsuta curtida al sol de Mozambique que toca la guitarra como quiere. Pues no va y me dice: “Oye tío, quiero grabar Suzanne contigo tío, me mola mazo esa canción”. Quedamos en casa con micro, tarjeta de sonido, ordenadores, una guitarra, nuestros cuerpos excitados y sudorosos y comenzamos a grabar. Y… ¡os quedáis con las ganas de escuchar el tema! Jaja, ¿Habíais olvidado que esto ahora es una serie, o qué?

En la próxima entrada Luis, que es amigo del cole, un tipo gracioso y majo donde los haya, además de gran guitarrista e Ingeniero de Montes pefeceando, os dejará escuchar la nueva versión de Susana y os explicará, de viva letra, qué es lo que hemos hecho, por qué le apetecía colaborar aquí, o por dónde cree que puede tirar esto. Os podéis imaginar que en eso puede tener razón… o no, porque como empiece a tener más protagonismo que yo al final de la temporada me lo cargo poniéndole una bomba a la silla de ruedas de su abuelo y Santas (santísimas) pascuas, ni siquiera sospecharán de mí. Pero no adelantemos acontecimientos. La próxima entrada será de Luis, ya os contará él sus cosas. Quién sabe, igual os convence.

Luis, en todo su esplendor. Gracias a Zuquenber, pero sobre todo a Caneda por ser tan grande.

¡Pero no os voy a dejar sin música! Os voy a colgar un proyectito que hicimos Marco (aka mziu) y yo a finales de la primavera pasada, aprendiendo a editar sampleos con Ableton. Comprado, siempre comprado, que vale la pena. El tema mola, y es otra manera de deciros que he estado haciendo muchas cosas durante estos meses, muchas de ellas muy relacionadas con la música.

Por último, para los puretas, si los había, del formato inicial del blog, que consistía en traducir canciones y comentarlas en plan teórico, os prometo bismarckianamente que no voy a abandonar ese hilo. Eso sí, os recomiendo MusiXmatch, una aplicación de Spotify, pero no solo, que me descubrió Camila y que le quita en parte el sentido a este blog. Básicamente te pones un tema, abres la aplicación y la letra desfila, muchas veces sincronizada, ante tus ojos.

Próximamente Susana 2.0, el sintetizador ruso… y mucho más.

¿Es un órgano? ¿Es una central nuclear portátil? No, es el sintetizador Estradin 314.

O surdato ‘nammurato, de Aniello Califano y Enrico Cannio

World War II French postcard

Un soldado enamorado

La canción popular napolitana no tiene en España la fama que se merece. Exceptuemos paparamericano, una versión electrónica cutrona que ha hecho las delicias del pachangueo a costa de la versión original, una auténtica e inolvidable maravilla. De modo que vamos a hacer una breve introducción en la canción napolitana recordando esa versión inicial, divertida e irónica. Tu vo’ fa l’americano traducida (o entendida, que tanto da) habla sobre las falsas costumbres de la primera generación de emigrantes italianos (meridionales) intentando hacerse a los modos de los estadounidenses. La traducción la dejamos como promesa para otro día (si queréis que sea pronto, no tenéis más que dejar algún comentario al respecto).

Se puede decir que esta es la única canción napolitana, junto con “O sole mio”, que se conoce de forma generalizada. Ahora bien, la verdad es que poca gente sabe que se trata de canciones napolitanas. Yo mismo no lo tenía claro sobre la segunda hasta que me documenté para esta entrada, y cursé mi educación preuniversitaria de forma íntegra en el Liceo italiano de Madrid. Ah, y tuve dos o tres profesores napolitanos. De ahí que adore el acento.

Pues bien, hay una canción muy poco conocida en el extranjero, pero que todo napolitano conoce y canta con frecuencia y fervor. Para ir familiarizándoos con ella podéis ver los siguientes vídeos.

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Pictures of you: iconoclastia pop de la mano de The Cure

La verdad es que terminar de redactar esta entrada después de haber escuchado a Javier en el programa Asuntos Propios de Radio Nacional, un padre valenciano que ha reconocido que se encuentra tan desesperado y en la más absoluta miseria que se arrepiente de haber tenido a su hijo de tres años, al que solo puede dar de comer el arroz que le regala Cáritas de vez en cuando… resulta todo una frivolidad. Podéis seguir leyendo, porque hay que seguir adelante, pero no seré yo quien os anime a ello.

En un rincón de Tabacalera...

En el fondo esta entrada, que toma su ocasión de la absurda festividad de San Valentín, quiere ser nihilista y destructiva. Antivalentinista por centrada, negativamente, en lo que este día nos trae: el amor. El desamor.

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Henry Lee (de Nick Cave & The Bad Seeds, 1996)

Podría ser la portada de un disco de metal, pero "sólo es" el crooner oscuro, sir Cave.

En esta traducción musical de Henry Lee, un asesino en serie estadounidense nacido en 1963, mato dos pájaros de un tiro. Mejor dicho, dos tortolitos. Nick Cave y PJ Harvey eran novietes en el noventaiséis. La versión original la cantan entre los dos, algo justificado porque los versos se abren como un diálogo. La gracia es que en este caso el arte mata al asesino (a quien en el 96 aún le quedaban cinco añitos). La cosa sería así: Sigue leyendo

My Guitar Gently Weeps, de The Beatles (White Album, 1968)

George Harrison allá por 1970, probablemente poco después de "Let it Be".

Esta fotografía de George Harrison con muchísima resolución y casi tanto granulado (se agradece que sea granulado cromático de imprenta en lugar de pixelazo al canto) preside mi habitación desde hace unas semanas. Sigue leyendo