Pictures of you: iconoclastia pop de la mano de The Cure

La verdad es que terminar de redactar esta entrada después de haber escuchado a Javier en el programa Asuntos Propios de Radio Nacional, un padre valenciano que ha reconocido que se encuentra tan desesperado y en la más absoluta miseria que se arrepiente de haber tenido a su hijo de tres años, al que solo puede dar de comer el arroz que le regala Cáritas de vez en cuando… resulta todo una frivolidad. Podéis seguir leyendo, porque hay que seguir adelante, pero no seré yo quien os anime a ello.

En un rincón de Tabacalera...

En el fondo esta entrada, que toma su ocasión de la absurda festividad de San Valentín, quiere ser nihilista y destructiva. Antivalentinista por centrada, negativamente, en lo que este día nos trae: el amor. El desamor.

Por ese motivo me centro en una traducción de The Cure. Pero no traduzco Love Song, sino que traduje Pictures of You. Ambos son temas del álbum Disintegration, y comparten, en verdad, una manera de comunicar el amor donde no existe respuesta del otro. Al fin y al cabo, el amor desplegado por las letras, rodeado del afterpunk pop de The Cure, sigue una de las definiciones de Barthes en sus Fragmentos de un discurso amoroso:

MUTISMO. El sujeto amoroso se angustia de que el objeto amado responda parsimoniosamente, o no responda, a las palabras (discursos o cartas) que le dirige.

Escojo Pictures of You porque la idea germinal de este blog está en un artículo que terminé de escribir durante el otoño de 2008 para el tercer número de la revista Despalabro después de una tremenda experiencia de desamor. El artículo, titulado Transiciones por la iconoclastia, era una traducción libre inglés-inglés de dos estrofas de “Pictures of you”, la segunda canción del álbum Disintegration. Plainsong, la primera, ya fue objeto de una adaptación libre en prosa en este mismo blog. Es un buen texto, creo, podéis leerlo aquí.

Os animo a que leáis el artículo con una reseña de mi amiga Camila. Un buen día recibí un correo electrónico suyo en el que me explicaba que había leído el artículo y le había parecido muy acertado, y cuando le pregunté si haría una reseña para este blog, accedió encantada. ¡Gracias Cami!

Lo que me gusta del análisis de Camila es que prolonga los trazos de mi discurso para que absorban otras realidades que yo no contemplo, como Facebook. En efecto, el discurso desamoroso de la iconoclastia, de la destrucción de la figura amada, se sigue transformando con la transformación del medio. Si no entendéis de que narices hablo, leed Transiciones por la iconoclastia, que es bastante entretenido y comienza con la siguiente frase:

Vivimos entre imágenes, respiramos entre imágenes, eructamos en el espacio entre una imagen y la siguiente.

Más nuevas que Facebook son otras formas comunicativas también basadas en el chat y la inmediatez, como watsapp. Y también a watsapp le han salido los enanos, los críticos antivalentinistas del desamor, como testimonia el siguiente corto:

Cuando la comunicación es silencio

Cuando Jaime me pidió que reseñara su artículo “Transiciones por la iconoclastia” mi primera tentación fue tirar de textos y de biblioteca para hacer un análisis de todo lo que allí comenta. Una vez desechada la tentación del análisis crítico o una contextualización tecnosociológica me acordé de la primera vez que leí su artículo, hace ya un par de años.

Después de aquella primera lectura quedé impactada por cómo Jaime lograba, a partir de una argumentación sólida y rigorosa, hacer que su texto fuese una autentica transición por mis propios iconos. Sin dar la espalda a un análisis con trascendencia académica, nos sumerge en un mundo puramente emotivo, donde el gran protagonista es el corazón roto entendido como símbolo pop. De la mano de una gran sutileza a la hora de hablar de cuestiones tan delicadas como el amor/desamor y los anhelos, el texto se carga de matices, colores (¡y sonidos!) que mantienen al lector en el papel protagonista, obligándole a llenar el texto fragmentario con su propia biografía.

El leitmotiv es materializado en la canción Pictures of you de The Cure, que permite pasar del plano teórico al íntimo en la reconstrucción de la persona amada como último refugio del icono. Del mismo modo, nos invita a repensar la idea de comunicación a partir del silencio, de la falta de interlocutor, esa imagen tan viva del poeta o del enamorado que conversa con la persona amada desde la distancia, escribiendo versos que nunca serán leídos. Para ello, se detiene en dos momentos históricos y contrapone dos canales de comunicación muy diferentes, atento a sus implicaciones tecnológicas y a cómo el medio nos construye a nosotros, los sujetos.

Empezamos el viaje en los años 80: en esta época el rastro ausente de la persona amada sigue siendo la fotografía revelada. Por el contrario, en la actualidad el texto recupera protagonismo gracias a los móviles e Internet (sms y chats). Lo más potente del artículo es que, además de las diferencias tecnológicas propuestas, nunca se pierde de vista la idea del amor como icono. Pero no el icono como una especie de logotipo o diseño de uso habitual en la informática. Icono, o quintaesencia de lo realmente icónico, es la recreación de la imagen de la persona amada: esa “imagen más potente, aquella que consigue reunir en un instante la realidad toda”.

Gracias a la deliciosa selección musical, Transiciones por la iconoclastia despierta esa sensación melancólica tan típica del enamorado. Nos transporta, en definitiva, a un sentimiento de anhelo y latencia por el que casi todos hemos pasado. Nos recuerda la frustración del silencio, de la comunicación imposibilitada, del otro inapropiable que sólo se tiene desde la reconstrucción melancólica, ya sea viendo viejas fotos o releyendo conversaciones efímeras que gracias a la tecnología podemos revivir una y otra vez. Acechando desde el arrepentimiento y las necesidades no realizadas (acaso no realizables), la letra de Pictures of you resucita la nostalgia y rescata la esperanza de volver en el tiempo para encontrar las palabras necesarias que eviten el  momento de la ruptura de la pareja, acontecimiento que se hace visible a través del desgarro de las fotografías.

Además, si damos un paso más allá hacia la socialización actual dominada por Facebook y las redes sociales (el artículo recoge hasta el boom de los sms) podemos trasladar la noción de icono y melancolía del amor perdido también al amor no alcanzado. Gracias a Internet podemos vivir en una constante sensación de imposibilidad, de mirar desde la distancia a la persona anhelada, donde la comunicación solitaria alcanza su mayor potencial, ya que nos permite altos grados de vouyerismo, tanto por el acceso a una gran cantidad de material audiovisual como por la posibilidad de releer, no solamente sms limitados por el número de caracteres, sino largas conversaciones bajo el formato de chat.

Sin desvelar el interesantísimo planteamiento teórico de Jaime, os invito a leer su artículo haciendo hincapié en las sensaciones que provocan su lectura. Si os ocurre lo mismo que a mí, una vez terminado no dejaréis de escuchar Pictures of you mientras pensáis (o veis) aquellas fotos e imágenes que os recuerdan a ese icono inalcanzable.

Camila Mingarro

«I’ve been reading so long these texts from you

that I almost believe that they’re real

I’ve been living so long with my texts from you

That I almost believe that the texts are all I can hear

[…]

If only I’d thought of the right words

I could have held on to your heart

If only I’d thought of the right words

I wouldn’t be erasing at once  all my texts from you»

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